El sol de mediodía iluminaba el elegante salón del Hotel Hilton Santa Marta Pozos Colorados mientras los asistentes, expectantes, comenzaban a ocupar sus asientos. Había un aire de curiosidad y emoción en el ambiente: no era un evento cualquiera, sino una cita para descubrir los sabores que encapsulan la esencia de Macondo. Bajo el nombre “¿A qué sabe Macondo?”, esta experiencia, impulsada por la Cámara de Comercio de Santa Marta para el Magdalena con el apoyo de la Cooperación Internacional Suiza y Swisscontact, prometía llevarnos en un viaje culinario a través de los microdestinos del Magdalena, revelando la identidad gastronómica caribeña en su forma más pura.
La presidenta de la Cámara de Comercio, Silvia Elena Medina Romero, abrió la jornada con unas palabras que resonaron en la audiencia: “Macondo sabe a los frutos de nuestra tierra, a la frescura de nuestro mar Caribe y a la magia única de nuestra gente”. No era solo un discurso; era una invitación a sumergirse en los sabores y aromas que definen a esta región. A su lado, Andrés Vives Calle, el director de Desarrollo Competitivo y Fortalecimiento Empresarial, compartía su entusiasmo. Durante 18 meses, el proyecto Macondo Natural había recorrido un largo camino, impactando 10 microdestinos y fortaleciendo la oferta turística y culinaria con talleres y capacitaciones a chefs y cocineros locales.

El reloj marcó las 11:30 a.m. y, como si de una travesía mágica se tratara, los asistentes comenzaron su periplo gastronómico. En cada estación de degustación, se encontraban con platos que contaban historias: una pechuga de pollo acompañada de puré de yuca y salsa de corozo, que evocaba los atardeceres en Aracataca, presentada por el restaurante El Patio de Gabo y Leo Matiz; un ceviche cremoso con plátano maduro de los restaurantes Buca y Arca Tayrona, que traía al paladar la brisa y la sal de las playas cercanas al Laberinto Macondo.
El evento era un desfile de creatividad y pasión. Nelson Toncel, el chef asesor del proyecto y conocido como el “Foodie” de Macondo, supervisaba con una sonrisa, mientras los cocineros compartían anécdotas sobre las recetas y las técnicas perfeccionadas en talleres previos. Para quienes probaban, cada bocado era un pasaje directo a los paisajes del Magdalena: el sabor cítrico y fresco de un plato podía evocar los campos verdes cercanos a la Sierra; una salsa de corozo, la dulzura y la riqueza de las cosechas locales.
Los aplausos llenaron la sala cuando los delantales conmemorativos fueron entregados a los chefs y cocineros participantes, símbolo de reconocimiento a su dedicación y al papel crucial que desempeñan en la construcción de una identidad gastronómica que va más allá de los sabores, conectando a Santa Marta y sus visitantes con el alma de la región. “Hoy estamos probando los frutos de meses de esfuerzo, sacrificio y pasión de nuestra gente”, señaló Vives, mientras los rostros de los cocineros reflejaban una mezcla de orgullo y emoción.
El evento “¿A qué sabe Macondo?”, concluyó con una promesa: estos sabores estarán presentes en 17 restaurantes que forman parte del proyecto, listos para sorprender a locales y turistas. La iniciativa dejó claro que Santa Marta y el Magdalena no solo son destinos de playas y montañas, sino una tierra de riqueza cultural y culinaria. Así, los sabores de Macondo Natural empiezan a dibujar un nuevo mapa en el que la gastronomía es el hilo conductor que invita a descubrir, sentir y recordar.




